Los diferentes significados del amor

Los diferentes significados del amor


Todos, en algún momento creemos, que el amor tiene un solo significado. Tener un sentimiento interno cada vez que vez a una persona determinada. Todos parecen anhelar el amor romántico, pero pocos de nosotros nos damos cuenta de que, el amor romántico, en sí, no es algo real, sino que surgió de la novela. Pero en sí, hay muchas maneras de expresar el amor.

En https://comobuscarunapareja.com aprenderemos que existen muchas maneras de amar, no todas consistentes o en consonancia con el amor romántico. Al preocuparnos por el amor romántico, corremos el riesgo de descuidar otros tipos de amor que son más estables o fácilmente disponibles y que, especialmente a largo plazo, pueden resultar más curativos y gratificantes.

Por esta razón vamos a hondar en los diferentes tipos de amor que existen y cómo manejarlos en las diferentes áreas de tu vida. Pero para poder hondar en los diferentes tipos de amor, debemos saber qué es. Este no es un sentimiento como muchos afirman, sino más bien un estilo de vida. Amar es entregar, es esperar, es dar sin esperar nada a cambio, solo que la persona amada sea completamente feliz. Ejemplo de ello, es el amor de los padres, que incondicionalmente entregan todo por amor a sus hijos.

Una de las clases de amor que existe es el amor Eros, el cual es considerado el amor sexual o amor apasionado y ciertamente, es lo que podemos conocer hoy día como ese amor romántico del que hablamos al principio. Este amor lo podemos ver en una pareja, la manera como se entregan sexualmente y como se dan el uno al otro.

También tenemos el amor filial, reflejado en la amistad. Un distintivo de este amor es la buena voluntad compartida, en donde se mide si eres útil, agradable y virtuoso. Son amistades que están asociadas no solo con el beneficio mutuo sino también con la compañía, la confiabilidad y la confianza.

Tenemos por otra parte, el amor familiar o amor Storge, es muy similar al amor filial, pero este se da especialmente con los niños. En términos más generales, Storge es la afición nacida de la familiaridad o la dependencia y, a diferencia de eros o filial, no depende de nuestras cualidades personales. Las personas en las primeras etapas de una relación romántica a menudo esperan un amor incondicional Storge, pero solo encuentran la necesidad y la dependencia del amor eros y, si tienen suerte, la madurez y la fertilidad, avanzan a un amor filial.

Está el amor Ágape que es el amor universal, como el amor por extraños, la naturaleza o Dios. A diferencia de Storge, no depende de filiación o familiaridad. También llamado amor compasivo, se puede decir que el ágape abarca el concepto moderno de altruismo, definido como una preocupación desinteresada por el bienestar de los demás.

El amor Ludus es conocido como un amor juguetón o no comprometido. Puede involucrar actividades como bromas y bailes, o más coqueteos, seducciones y conjugaciones. La atención se centra en la diversión, y a veces también en la conquista, sin condiciones. Las relaciones de Ludus son casuales, poco exigentes y sin complicaciones, pero, por todo eso, pueden ser muy duraderas. Ludus funciona mejor cuando ambas partes son maduras y autosuficientes. Los problemas surgen cuando una de las partes confunde Ludus con eros, mientras que Ludus es de hecho mucho más compatible con el amor filial.

Finalmente tenemos el amor Philautia, que es el amor propio, el cual puede ser saludable o no saludable. El amor propio poco saludable es similar a la arrogancia. Hoy en día, la arrogancia ha llegado a significar un sentido inflado del estado, las habilidades o los logros de uno, especialmente cuando se acompaña de arrogancia o arrogancia. Al ignorar la verdad, la arrogancia promueve la injusticia, el conflicto y la enemistad.

El amor propio saludable es similar a la autoestima, que es nuestra evaluación cognitiva y, sobre todo, emocional de nuestro propio valor en relación con la de los demás. Más que eso, es la matriz a través de la cual pensamos, sentimos y actuamos, y refleja y determina nuestra relación con nosotros mismos, con los demás y con el mundo.