La isla en la que pierden la ilusión

La isla en la que pierden la ilusión


Atenas. - Soportando el hedor que proviene de los residuos y los excrementos, miles de refugiados esperan en la isla de Samos a que se solucione su situación jurídica y pierden la esperanza de tener una vida digna en Europa. Entre árboles, hierba y aguanieve hay tiendas de campaña provisionales hechas de bolsas de plástico.

Algunos construyen chozas con restos de maderas para protegerse del frío, de la lluvia y del fuerte calor en verano. Ellos deberán pasar ahí, en el borde de Europa, varios meses o incluso un año.

La pequeña ciudad de Vathy, en el noreste de Samos, cuenta con siete mil habitantes. Mientras que unos cuatro mil 500 refugiados e inmigrantes sobreviven metros más arriba.

Se han asentado, por necesidad, alrededor del punto de acceso a la isla, una antigua prisión que ofrece espacio para sólo 650 personas detrás de sus cercas reforzadas con acero de púas. Todos están a la espera de la aprobación o el rechazo a su solicitud de asilo.

Afuera del campamento de acogida no hay baños ni sectores de aseo. Una fuente contaminada es el único lugar donde pueden conseguir agua. Los refugiados hacen todo lo posible para deshacerse de los residuos y las heces en una isla que antes era considerada uno de los paraísos veraniegos de la región.

Los militares distribuyen alimentos congelados y la extensa fila frente a los puestos de comida atraviesa el gueto desde temprano por la mañana hasta la noche.

PÁNICO Y ESTRÉS

Muchos refugiados sufren sicológicamente, tienen temor y ataques de pánico”, afirmó Antonis Rigas, quien dirige a los enviados de la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) en Samos.

Se repiten las violaciones, los intentos de quitarse la vida y los suicidios. Además, la mayoría de las personas viene de sufrir persecuciones, torturas y epidemias.

Incluso el equipo de 30 personas recibe atención sicológica.

MSF había suspendido su trabajo en la isla de Samos hace casi un año, pero lo retomó en febrero pasado.

La afluencia de refugiados ha retomado impulso y la situación está fuera de control. El plan pareciera ser mantener aquí las peores condiciones para desanimar la llegada de más inmigrantes”, explicó Rigas.

Detrás queda flotando la acusación de que la Unión Europea se beneficia de estas condiciones inhumanas. El bloque ha proporcionado suficiente dinero a Grecia.

Es una vergüenza para Europa”, dijo Simon Mordue, subdirector general de Migración de la UE al diario alemán Die Welt.

Tres años después del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía, nuestro equipo en Samos atiende a embarazadas y niños que viven entre residuos, ratas y cucarachas”, afirma el director de MSF, Florian Westphal.

Esto no sólo ocurre en Samos. En las islas de Lesbos, Chios, Kos y Leros reinan las condiciones inhumanas.

El problema de los refugiados, que es mundial, recae en Europa sobre los hombros de los habitantes de cinco islas. Y sobre los hombros de los refugiados y los migrantes”, alertó.

Sin embargo, el compromiso demanda tiempo.

A la vez, nuevos refugiados llegan por el mar a Samos tras escapar de forma ilegal de Turquía.

La distribución de refugiados dentro de la Unión Europea acordada inicialmente es un fracaso.

Países como Hungría se niegan a aceptar incluso a una sola persona que busca protección.

Nos sentimos europeos de segunda clase”, lamentó el alcalde de Samos, Michalis Angelopoulos. Todos se preguntan dónde quedó la solidaridad europea.

Pero estamos sufriendo, y no es problema nuestro nada más, sino que es de toda Europa. No puede ser que miles estén atrapados aquí y que no haya una salida europea”, insistió el alcalde