El pasado domingo 29 de noviembre, el gobernador de Tamaulipas, Ing. Eugenio Hernández Flores, hizo la entrega de su V Informe de Gobierno ante el pleno de la LX Legislatura, en el majestuoso recinto recién inaugurado; en cumplimiento, del mandato establecido en el artículo 91 fracción XXXIII de nuestra Constitución estatal, de la tradición política y, de su convicción de informar a los tamaulipecos que hace cinco años confiamos en su liderazgo.
El gobernador Eugenio Hernández o “Geño” como coloquial y cariñosamente le llama la gente, sabe bien que informar es un alto compromiso político-social, un ejercicio de prosapia democrática en la que se da cuenta, mediante el elevado conducto del Poder Legislativo –en un ejercicio renovado de colaboración de poderes–, a la sociedad tamaulipeca del estado que guarda la Administración Pública.
Cinco años de un excelente ejercicio gubernamental, construidos sobre la base firme del acuerdo, el diálogo, el trabajo, con una visión clara de futuro, una perspectiva perfectamente alineada para hacer más competitiva esta tierra proveedora de esperanza, de bellas y laboriosas mujeres y hombres de trabajo.
A 59 meses de haber iniciado el ejercicio gubernamental, se nota claramente por toda la geografía tamaulipeca un buen gobierno, con excelente obra pública, con mejor educación, salud, vivienda, carreteras y caminos rurales, con más infraestructura, con amplios espacios para la cultura, el arte, la recreación, el deporte o el turismo, con un amplio trabajo para las familias que menos tienen, sentando las bases para atraer más inversión y generar los empleos que las nuevas generaciones requieren.
Pero sobre todo, hay algo que debemos valorar: el gran capital político –que ya lo quisieran en otras latitudes–, atractivo para la inversión nacional y extranjera, que conlleva la ausencia de una diatriba innecesaria, de la confrontación política estéril y un gobierno caracterizado por el diálogo constructivo, la armonía política y una amplia paz social, que necesariamente nos lleva a tener un gobernador con alta aceptación ciudadana por su gobierno de resultados.
En el tramo final de su mandato, Geño ha demostrado ser merecedor de la confianza que los tamaulipecos le brindamos en su campaña electoral, hemos sido fieles testigos de una entrega sin límite con una envidiable obra pública, con un desarrollo social equilibrado, con el empuje al binomio educación-salud, con un despegue turístico en las regiones, con un excelente trabajo en desarrollo urbano y ecología, con cientos de acciones que han rebasado, con mucho, las expectativas generadas en campaña.
Tamaulipas es un buen referente para la competitividad y el desarrollo, porque se ha tenido lucidez para el encuentro reconciliado, sensibilidad para escuchar, disposición para avanzar, madurez para trabajar… firmeza para gobernar.
El jefe del Ejecutivo, a pesar de su alta investidura, continúa ejerciendo las lecciones de humildad, amistad, amabilidad y buen sentido del humor que aprendiera de sus padres: el queridísimo “Geño” Hernández Balboa (q.e.p.d.) y de la señora Susana Hernández de Flores.
Corrobora lo anterior, el pasado 17 de octubre, cuando –a pesar de celebrar un aniversario más de su onomástico– recorría distintos municipios del estado en gira de trabajo. En ese tenor llegó a inaugurar la pavimentación que une al ejido La Libertad con el entronque a la carretera a Matamoros, mejor conocido como “Brecha la Chepina”; en su discurso ante cientos de campesinos de los municipios de Padilla y San Carlos –felices por la obra– entre otras cosas, dijo:
––Ya está la carretera! ahí está cumplida la palabra que empeñé en campaña, ¡ahora sí, les va a volar la greña!
Ante la alegría de tal inauguración, de entre el público, una espontánea dama alzó la voz para gritar:
––¡Geño, Geño!… ¡¡¡Queremos un puente!!!
El gobernador, con esa inmediatez política y el amplio sentido del humor que le caracterizan, le respondió:
––No se preocupe, ahí viene el puente del 20, 21 y 22 de noviembre… ¡¡es todo suyo!!
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