Estoy cierto que en política, todo es apariencia, que si alguien cree lo que expresan nuestros políticos, los que se confiesan que es su profesión, pero que piensan que es servirse y no servir, corre el peligro de no dar pie con bola, cuál realmente es la solución a nuestros problemas de carencias o bien sacar del pozo a nuestro México querido, sobre todo en estos tiempos de campaña, donde los políticos se han encargado de remover el cieno o podredumbre de los infieles antecesores suyos.
Y esto, preocupa, porque a estas alturas, el votante no sabe por cuál decidirse, entre más se acerca el momento de elegir, a quien dirigirá los destinos de nuestro México, que lo menos que queremos a quienes nos tocó vivir en esta divina tierra, es conocer la historia negativa, sino de cómo se aplicará el futuro gobernante para lograr que el país se encamine a horizontes más alegres y promisorios.
Porque, el improperio, en lugar de la proposición, porque el señalamiento mediático y sin fundamento, es peligroso, y esto va para aquellos que arrojan la primera piedra, como lo sentencia Jesucristo, si no está libre de pecado.
En fin, sembrar la discordia entre los jóvenes mexicanos, no justifica estrategias de campaña, si la política es el arte del buen decir, hay otros argumentos más convincentes para ganarse prosélitos para su causa, la descalificación a ultranza.
Qué triste, que la ciudadanía, encienda el televisor para ver el debate, por el morbo de ¿ahora…que le señalarán al puntero, Josefina y Andrés Manuel, y no por el deseo de escuchar las elocuentes palabras, de quien aspira a dirigir a México.
Quiero decirle, apreciable lector, que a mi gusta, escuchar, quienes hacen de la oratoria un arte, llámese político, sacerdote o pastor, quienes me envuelven con su elocuencia, aún cuando no comulgue con su ideología o manera de ejercer el país.
Al pueblo, llámense feligreses o fieles asistentes a las iglesias o militantes de algún partido, les gusta escuchar las buenas nuevas, por ejemplo, “que Dios nos Ama, y para los aspirantes a un puesto de elección popular, decirle que hay la seguridad de tiempos más bonancibles a los que vivimos.
Y si a todo esto le agrega la forma de lograrlo, sin ideas fantasiosas, ganará el apoyo que busca a través del voto.
Por otra parte, celebro el movimiento de estudiantes con “yo soy 132”, mucho tendrán que aportar para el rescate de nuestra nación, pero no con descalificaciones y tomando banderas de partidos o de políticos con ideas mesiánicas.
Ojalá, que este movimiento perdure más allá del 1 de julio, fecha de las elecciones constitucionales, tengan la seguridad, que el pueblo se les unirá si las causas por las que luchan son justas y benéficas, ahora simplemente no tienen el apoyo de los ciudadanos.
Mientras esto sucede, si alguien ha trabajado, en busca del voto, son los candidatos a senadores por el PRI, Lupita Flores Valdez y Manuel Cavazos Lerma, han recorrido ciudades, poblaciones y rancherías, en cada uno de los ocho distritos electorales se hacen acompañar por los candidatos a diputados federales, han estado en contacto con la gente, en fin hacen una campaña propositiva, escuchando necesidades y sugerencias del electorado.
Hay en la agenda, de los candidatos a senadores Lupita Flores y de Manuel Cavazos , de los abanderados a un escaño en la Cámara Baja del Congreso de la Unión (para diputados federales), necesidades apremiantes.
Como el lograr unas tarifas más justas de la Comisión Federal de Electricidad, (CFE), y el auxilio al campo, avíos y créditos, lograr que el apoyo federal, a través del nuevo Jefe del Ejecutivo federal, sustente a quienes tienen la vocación de hacer producir la tierra, los campesinos, los pequeños propietarios y aún los productores agrícolas más solventes, y sobre todo a los ganaderos.
|