Zapatero a sus zapatos…



 

“Zapatero a tus zapatos” sentencia la sabiduría popular haciendo referencia a que cada quien debe de hacer lo que le corresponde, no andarse distrayendo o entrometiendo en asuntos ajenos, menos si también tiene encargos pendientes.

 El dicho viene a colación porque hoy día nos distraemos en lugar de hacer lo que nos corresponde, exigimos que otros hagan pero no nos aplicamos en nuestras encomiendas.

Ahora lo más grave es que los encumbrados políticos se sienten divinidades y en el nombre de DIOS hacen y deshacen pero no generan paz social, en tanto los ministros de culto andan más metidos en la política en lugar de hacer su labor, acercar almas a la iglesia para que encuentren espiritualidad y tranquilidad en ella.

Lamentablemente para el catolicismo, esa práctica es más de los altos jerarcas de la iglesia católica, son obispos los que andan más ocupados en criticar a los políticos que ocupados en hacer lo suyo.

Mientras la Iglesia católica se distrae, esta relajada, no sale a territorio a reforzar la fe y anda opinando de política otros cultos le ganan el mandado, de ahí que les acomoda bastante bien el dicho de “zapatero a tus zapatos”

Lo peor es que opinan de política, satanizan a los políticos que no hacen bien su chamba y los culpan de todos los males sin analizar que también ellos, los sacerdotes, la iglesia es culpable, no solo porque bajo su amparo se han cometido aberraciones, sino porque ya no se esmeran en fomentar el catolicismo, muchas veces en lugar de generar paz con sus palabras generan incertidumbre e intranquilidad a la sociedad.

Lo anterior viene a colación porque ya van varias veces que en medios de comunicación aparece el Obispo de la diócesis de Ciudad Victoria DON ANTONIO GONZALES SANCHEZ hablando más de desaciertos de los políticos que de aciertos de su Iglesia para bien de la gente, tal parece anda más preocupado en entrarle al debate que en realizar acciones para reforzar la fe en el catolicismo.

Claro que DON ANTONIO como ciudadano está en su derecho de opinar, pero él también tiene una gran responsabilidad, pues habla mucho de política y democracia pero poco de religión en sus encuentros con medios de comunicación.

En los últimos días DON ANTONIO aprovecha cualquier oportunidad y arremete en contra de ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR, que si lo de Culiacán, que si lo de los mormones LeBarón o la designación de ROSARIO PIEDRA IBARRA como titular de la CNDH, ¿No tendrá MON SEÑOR nada que hacer en la Iglesia? Tal parece que no, que hoy su principal afición es el participar en asuntos que le competen al Estado. Trae el Obispo más activismo en política que los partidos políticos.

Pero al Presidente ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR poco le falta para ponerse túnica, habla en el nombre de DIOS, prácticamente hace de su partido una religión y hasta se siente el Mesías que los mexicanos esperábamos, da sermones cita la biblia y asistencia a misa en lugar implementar mejores políticas públicas para bien de los mexicanos.

Igual para nada es bueno que ANDRES MANUEL se compare con DIOS, que divida el pueblo, les perdone a sus secretarios errores y ambiciones, ya es hora que se vean resultados positivos, muchas veces AMLO dijo que ENRIQUE PEÑA NIETO nos estaba llevando al despeñadero, ahora prácticamente estamos en el tiradero y quizá eso es lo que motiva a que hasta los ministros de culto salgan a manifestarse en su contra.

Podemos no estar de acuerdo en el rumbo que lleva el país, el cómo los hijos de la 4T le están manejando, pero también es verdad que cada quien se debe aplicar en lo suyo, debe de existir una sana distancia entre Estado y Clero, sobretodo jerarcas de la iglesia católica  no deben olvidar su misión pues las palabras de un sacerdote muchas veces también son ley para los creyentes y pueden ser tomadas como incitación.

Se respeta la investidura presidencial pero no se está muy de acuerdo en la forma de gobernar de ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR, con el respeto que se le tiene a la iglesia católica y obispo, cada quien debe aplicarse en lo suyo, como dice el dicho, zapatero a sus zapatos.