Una Juanita es orgullo



 

Para que no se pierda entre glaseados boletines y entre palabras que se van como el agua entre los dedos, vale la pena dejarla para el último porque así se lo merece, porque así lo piden sus compañeros de labor, que la ven mucho más grande que una didáctica, que una educadora, que una pedagoga y que una instructora.

Y es que durante una semana los maestros de Tamaulipas acapararon toda la atención de una comunidad que los idolatra y que vive agradecida porque un puño de cada uno de ellos lo llevan en el corazón y los sigue acariciando.

Y cómo no apartarle un lugar exclusivo si su nombre lo dice todo, un nombre que rebota y bien entre las paredes de las aulas escolares y oficinas que tienen que ver con el sector educativo, un sector que se ha ganado el respeto y que es digno de una reverencia.

Ella fue una niña del campo que aprendió a leer y a escribir antes de pisar una escuela primaria y es hija de doña Maria Magdalena Torres y de don Rosalío Rivera, quienes fueron un vivo ejemplo para esta maestra y licenciada de nombre JUANA MARIA DE LOS LAGOS RIVERA TORRES.

Es de Ciudad Victoria pero se crió en el rancho El Gallo, de Padilla, un lugar y, muchos más, por los que tuvo que viajar con rumbo a la escuela en viejos autobuses, en caminos de terracería, en cajas de camioneta y entre potreros. “Nunca falto alguien que se compadeciera”, dice emocionada y sonriente la conocida enseñante.

Hoy, a sus 67 años, ella recuerda que en 1968 egresó de le Escuela Normal Federalizada de Tamaulipas, luego de lo cual se le asignó una comisión en el ejido Escobas, El Carmen y en Guemes.

Hoy es Jefa del Sector 22 con sede en Ciudad Victoria, pero antes fue maestra y fundadora de las escuelas Luis Torres Vázquez, Lauro Rendón, Jesús Ornelas  y directora de la Refael Balandrano.

Pero en su archivo también figura una licenciatura en derecho que mereció una mención honorífica y también una grata experiencia sindical que vivió cuando fue Secretaria General de Trabajo y Conflictos en la Sección 30 del SNTE.

Y para ella, Doña Juanita, la vida es un regalo, llena de colores y sabores que disfruta, cuando se debe, y que los ignora, cuando duelen.

Y cómo no,  si está felizmente casada con José Puente Cavazos. : “Me caía mal, era muy chiflado  porque manejaba una camioneta último modelo color café con leche y con cornetas para tocar el fara fara”, señala y sonríe una vez más la prestigiada educadora.

Pero para ella no toda la vida ha sido sencilla, si se toma en cuenta que tiene tres hijos, dos de ellos especiales. “Son mis dos ángeles”.

Aún con ello dos se titularon en Ciencias de la Educación, lo cual rebasa el contenido total de la palabra, proeza. 

“Ellos me dan fuerza “, agrega la maestra, quien está consciente  de que el profesorado tamaulipeco la mira y la admira como un ejemplo porque ha sabido de manera inteligente apartar los abrojos que tanto lastiman al avanzar por el camino.

Es, el de Doña Juanita, un caso muy particular, pero de lejos y de cerquita se le noto muy entusiasmada durante las celebraciones del Día del Maestro y, cómo no, si festejó sus 51 años de servicio a favor de la educación tamaulipeca.

La intención es, que esas nuevas generaciones de maestros se inspiren en figuras como ella para crecer, para pulirse, para comprender que la educación es totalmente seria y que mejor regalo que la carita feliz de un pequeño que ven a su docente como a su segundo padre y madre.

Enhorabuena, para este tamaño de mujer.

 

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