Los mexicanos regalamos dinero.



 

¿Sabe usted lo que son 90 millones de dólares? Yo la verdad ni siquiera los visualizo juntos, pero con un poquito de creatividad imagino en que podría utilizarlos, al menos en Tamaulipas: abastecer los hospitales de medicamentos, mejorar los quirófanos, actualizar equipo médico, contratar más doctores y enfermeras;  mejorar las calles –pavimentación, modernizar nuestro sistema de agua potable, incrementar el alumbrado público, becas para los estudiantes, apoyo a los deportistas, seguramente ustedes también tendrían muchas ideas como utilizar el dinero.

Pero nuestro flamante Presidente de México prefirió regalar nuestros casi 180 millones de pesos, como si a nosotros no nos hicieran falta; y si me refiero a ese dinero como “nuestro” no estoy exagerando, créame que no, porque ese dinero es de todos nosotros, de los impuestos que obligatoriamente nos descuentan cada mes por nuestro salario, o de los que usted paga de ISR, PTU, IVA, predial y todo lo que consuma.

Yo no sé usted, pero yo no le autorice a López Obrador que regalara mi dinero;  en todo caso él que regale el suyo, pero porque va a dar algo que no le pertenece.

Como decía mi abuela, no podemos ser candil de la calle y oscuridad de la casa: en México los niños con cáncer no tienen acceso a un tratamiento digno, las mujeres que trabajan ya no pueden llevar a los niños a guarderías, los deportistas de alto rendimiento ya no tienen apoyos para su entrenamiento, ni se diga para competir.

Los hospitales no tienen medicinas, no tenemos agua,  la tasa de desempleo aumentó en el país, y así podemos seguir enumerando un sin fin de  problemas a los cuales no se les quiere dar solución, como consecuencia de esta fallida austeridad republicana. 

El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador destinó 30 millones de dólares a Honduras, para desactivar –con desarrollo y empleo– la migración en esa nación centroamericana.

Este recurso forma parte de una bolsa anual de 90 millones de dólares que se invertirán en El Salvador, Honduras y Guatemala, y saldrán del denominado Fondo Yucatán.

Los recursos entregados por México deberán generar 20 mil empleos en Honduras, con lo que se pretende impulsar el desarrollo de ese país; aclaro, ningún mexicano está en contra del desarrollo de Centro América, por el contrario, yo creo que a todos nos da  gusto que les vaya bien, pero muy bien,  para que no migren a México; pero ese beneficio no debe ser a costillas de los mexicanos.

El presidente López Obrador consideró  que a través de la cooperación para el desarrollo se puede dar solución racional, eficaz y humana al fenómeno migratorio, dejando a un lado el uso de la fuerza. 

Por lo que México está decidido de ser parte de este proyecto aportando recursos;  pero hablar de México es muy plural, este apoyo lo decidió él, o acaso ¿hizo algún referendo para pedirnos aprobación? –como en el caso del aeropuerto de la Cd. De México.

El Presidente mexicano ya firmó, junto con su homólogo hondureño, Juan Orlando Hernández, una carta de intención en materia de cooperación para que estos recursos se destinen para replicar en aquel país los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro.

Sin embargo no queda claro en donde está el benéfico para México o de donde va a obtener ese recurso, que definitivamente no creo que nos esté sobrando… 

La deuda externa alcanzó los niveles más altos de la historia nada más y nada menos que 456 mil 251millonesde dólares, de acuerdo a los datos publicados por el Banco de México.

El principal catalizador del endeudamiento fue la compra de extranjeros de papel de deuda emitidos por el gobierno mexicano, así como los requerimientos financieros del Gobierno Federal como de PEMEX, ante la estrategia de no realizar una reforma fiscal que permita mantener bajo control los aumentos de los precios en los bienes y servicios públicos.

Sin embargo, ante todo este angustiante panorama, los mexicanos estamos regalando dinero…

Como diría el priista Alejandro Moreno Cárdenas, mientras México se hunde cada vez más, la oposición,  –llámese partidos, gobernadores, presidentes municipales, diputados – permanece cayada, cómplice de los caprichos y arrebatos de un Presidente que no sabe gobernar.