“La consulta entre sus adoradores…”



En la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos este derecho se encuentra garantizado en: Artículo 35. Son derechos del ciudadano: entre otros “…VII.- Iniciar leyes, en los términos y con los requisitos que señalen esta Constitución y la Ley del Congreso. El Instituto Federal Electoral tendrá las facultades que en esta materia le otorgue la ley, y VIII.- Votar en las consultas populares sobre temas de trascendencia nacional, las que se sujetarán a lo siguiente: 1o. Serán convocadas por el Congreso de la Unión a petición de: a) El Presidente de la República; b) El equivalente al treinta y tres por ciento de los integrantes de cualquiera de las Cámaras del Congreso de la Unión; o c) Los ciudadanos, en un número equivalente, al menos, al dos por ciento de los inscritos en la lista nominal de electores, en los términos que determine la ley. Con excepción de la hipótesis prevista en el inciso c) anterior, la petición deberá ser aprobada por la mayoría de cada Cámara del Congreso de la Unión, 2o. Cuando la participación total corresponda, al menos, al cuarenta por ciento de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores, el resultado será vinculatorio para los poderes Ejecutivo y Legislativo federales y para las autoridades competentes; 3o. No podrán ser objeto de consulta popular… los ingresos y gastos del Estado… La Suprema Corte de Justicia de la Nación resolverá, previo a la convocatoria que realice el Congreso de la Unión, sobre la constitucionalidad de la materia de la consulta; 4o. El Instituto Federal Electoral tendrá a su cargo, en forma directa, la verificación del requisito establecido en el inciso c) del apartado 1o. de la presente fracción, así como la organización, desarrollo, cómputo y declaración de resultados; finalmente, y como parte de las reformas hechas al artículo 35 de la Constitución federal, se incluye el derecho de los ciudadanos a participar en las consultas populares, emitiendo su voto respecto de temas de trascendencia nacional, estableciendo las normas correspondientes para su ejecución.

Pero el caso que dio pie a este comentario es el referente a la consulta realizada el fin de semana pasada, por instrucciones de quien el próximo 1 de diciembre asumirá el cargo de Presidente de la República, con la finalidad de “preguntarle al pueblo” si estaba de acuerdo con que se eliminara el proyecto (ya muy avanzado por cierto en donde ya se gastaron miles de millones tanto del erario público como de particulares) del aeropuerto de Texcoco o se habilitara el de Santa Lucía, (dicha propuesta, dicho sea de paso, es un proyecto de campaña de López), y que para dar cumplimiento le preguntó a la ciudadanía, que él esperaba que acudiera en masa como ocurrió en la reciente campaña electoral donde acumuló ms de treinta millones de votos, pero el caso es que a esa consulta que se vio muy desairada, y a la cual no acudieron ni tan siquiera el uno por ciento de la población inscrita en el padrón electoral, y todo porque aún sus seguidores o votantes no la tomaron en serio y solo aquellos que son sus adoradores, y esto sabedores de que dicha consulta mal hecha, porque no reunía los requisitos constitucionales, como líneas arriba lo señalamos, ya que no fue convocada ni por el equivalente al treinta y tres por ciento de los integrantes de cualquiera de las Cámaras del Congreso de la Unión, ni por el Presidente de la República, ni por el dos por ciento de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores; y el resultado de la participación total no correspondió, al menos, al cuarenta por ciento de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores, para que el resultado sea vinculatorio, dado que solo acudieron menos de 700,000 ciudadanos o mejor dicho solo se contabilizaron dudosos 700,000 boletas y todos nos dimos cuenta como las realizaron, con hasta cinco votos depositados por una misma persona en algunas ocasiones y videos donde las casillas estaban vacías y los integrantes de las mismas, llenando boletas.

Pero eso no es lo grave, sino que el propio presidente electo avaló dicha consulta y la declaró vinculante, porque el pueblo mandó que se suspendiera el aeropuerto de Texcoco y se adaptara el de Santa Lucía creando dos pistas más y todos los accesorios necesarios, lo que hará más pero mucho más costoso dicho proyecto que el original, y esto es solo una muestra de cómo va a gobernar durante los próximos seis años, y eso que aún no toma posesión. Así que si no hacemos nada y “nos quedamos callados como momias” según el dicho del propio AMLO, preparémonos para ver mucho más de lo mismo, ya que como lo dije antes, sin tomar posesión ya inauguró una nueva forma de hacer política y de gobernar, “la consulta entre los suyos”, sus más allegados, o mejor dicho, entre sus adoradores... pero para hacer lo que nos corresponde y denunciar lo que está mal… ¡Aquí estamos!

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