La brecha



 

Pareciera que los compatriotas cada día estamos más divididos con las determinaciones presidenciales, puesto que en una democracia como la que nos jactamos de vivir, en un clima de libertad de expresión, todo pareciera contradictorio, cuando volvemos a caer en divisionismo social.

A partir de la noche del sábado pasado y con mayor intensidad el domingo 10, los mexicanos solo somos testigos, somos observadores de la polémica situación que se vive en América del Sur con Bolivia y su Evo.

Ya desde el sábado en internet se leía la presión ya no solo popular, sino de las fueras armadas de Bolivia para que el presidente Juan Evo Morales Ayma (1959) dimitiera a su cargo, del que pretendió asirse con desesperación, al grado de que prometió una nueva elección, pero el pueblo y el ejército (más el segundo), lo obligo a renunciar.

Aunque usted no lo crea, Juan Evo Morales nace en la política de su país como un activista del movimiento sindical en los ochentas, entre gente productora de coca, organizada en movimientos, sindicatos y confederaciones.

Un periodista boliviano radicado en Canadá, ubica al expresidente Morales Ayma, como uno de los proveedores de coca, del jefe del cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán Loera.

Las polémicas que se están armando en tierras aztecas van en dos sentidos: a favor y en contra de la determinación del tabasqueño venido a presidente, del asilo a Evo Morales, pues los primeros apoyan la decisión presidencial y lo segundos argumentan la violencia contra la población de aquél país sudamericano.

 Evo fue uno de los fundadores del Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IPSP) que luego se aliaría con el Movimiento al Socialismo (MAS) para participar de las elecciones generales de 1997, en las que resultó elegido diputado por Cochabamba, su tierra natal.

Evo Morales participó en las elecciones de 2002 logrando apenas el segundo lugar, pero con fuerte apoyo de los departamentos de occidente, aunque el triunfador, Gonzalo Sánchez de Lozada, tuvo más apoyo en los departamentos de los valles y llanos.

El triunfo electoral de Morales Ayma llegó el 22 de enero de 2006 para un período de 4 años, pero modificó la Constitución de Bolivia para la reelección que finalmente el 10 de noviembre de 2019 presentó la dimisión a presidente en medio de intensas protestas.

Los comentarios, videos, memes y en general los mensajes en contra del asilo político que el presidente mexicano se apresuró a ofrecer, se da en medio de la incertidumbre social con los hechos donde la familia mormona de los LeBarón, pero también con la pesadumbre del Jueves Sangriento de Culiacán.

Las reflexiones populares son en el sentido de que mucho se logró con quitarles las pensiones a los expresidentes mexicanos y sus viudas, para que por decisión del Ejecutivo nacional, se flete un avión de la fuerza aérea para traer a México al depuesto presidente.

Cabe la pregunta ¿También Evo Morales recibirá una beca como inmigrante? Porque muchos mexicanos se preguntan los múltiples porqués de asignación de bienes a extranjeros, mientras se programan recortes presupuestales hasta para educación y servicios de salud.

Estoy de acuerdo de que el de Atlacomulco, el de Michoacán, el de Guanajuato, las viudas de Miguel de la Madrid y la de López Portillo y hasta Echeverría, hayan dejado de recibir la pensión vitalicia que tenían asignadas, pero repruebo -como muchos mexicanos- que extranjeros, como los migrantes y Evo Morales, reciban lo que no les pertenece.

Me parece que es tiempo de que el presidente Manuel López realmente se ponga a trabajar en sus obligaciones como presidente de los mexicanos, que requerimos, que exigimos un verdadero estadista de Estado.