INE fortaleza paso a paso.



 

Porque no es fácil lograr que se elimine la amenaza contra el sistema electoral mexicano que se ha construido paso a paso con gran determinación, su defensa tiene que ser todos los días y en todos los foros habidos y por haber.

Está bien claro que el presidente de la República, Don Andrés López Obrador, quiere ver fuera del Instituto Nacional Electoral al doctor Lorenzo Córdova Vianello, solo porque hace muy bien su papel al frente del organismo y también que, el alto grado de ciudadanización que tiene las instituciones electorales ya no le convienen al creador del Partido Regeneración Nacional, por eso quieren cambiar las reglas del juego.

Por estos días el INE colocó en su página electrónica una información que vale la pena asimilar, analizar, compartir, mantener y llevarla en forma directa a los ciudadanos, porque son los únicos que, mediante movilizaciones pueden evitar el destino que fabrican para los organismos electorales, quienes hacen de las ideas lópezobradoristas documentos legales que, pasados por el Congreso de la Unión obtienen de manera automática su legitimación.

El inicio de la construcción del gran sistema electoral que tiene México, comenzó con la Reforma Electoral de 1977, misma que permitió la creación de las diputaciones plurinominales al sumar 100 curules de representación proporcional y que dio respuesta a la necesidad de aquella época que era contar un Congreso con mayor pluralidad.

Después, tras once años de transitar en medio de proceso cuestionados a nivel nacional, el escenario de desconfianza sobre los resultados de las elecciones de 1988, propiciaron la exigencia de dotar de autonomía a las autoridades electorales.

Nadie creyó aquella justificación dada por el entonces secretario de Gobernación Manuel Bartlett Díaz, hoy director de la Comisión Federal de Electricidad, de que el sistema se había caído y que, los resultados desfavorecieron a quienes pensaban que sacarían al PRI de Los Pinos.

Fue 12 años después, en 1990, cuándo otro gran logro se registró a favor de mejores procesos electorales, la expedición del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales con el que se crea el Instituto Federal Electoral, IFE, integrado por seis Consejeros Magistrados aprobados por la Cámara de Diputados y presidido por el Secretario de Gobernación.

Además, se confeccionó un nuevo padrón electoral y apareció el documento de mayor pertenencia para los mexicanos, la credencial para votar, pero, todavía sin fotografía.

Cada paso que se ha dado para fortalecer el sistema electoral de la nación ha requerido de manera indiscutible recursos, muchos recursos los cuales siempre existieron, porque la determinación de las autoridades era lograr que los responsables de las elecciones se ganaran la confianza de los ciudadanos, de los electores, partidos políticos y de los candidatos, de manera, con la misma firmeza se llegó al momento actual en el que, la credibilidad de los resultados electorales, tienen a un partido político nuevo en el principal cargo del país, la Presidencia.

No tardó mucho en aparecer la innovación de las credenciales, para que tuviesen la foto de los electores y en el mismo sentido los listados nominales, para que hubiese mayor confiabilidad en el padrón electoral.

Después en 1994 se crean los consejeros ciudadanos en el IFE, comienza la la fiscalización de los partidos en el mismo Instituto.

Otros elementos agregados fueron los observadores electorales, el líquido indeleble, las boletas electorales foliadas, urnas transparentes y sistemas como el PREP y el Conteo Rápido para dar mayor seguridad de los comicios.

La Reforma Electoral de 1996 dotó al de autonomía y se creó la presidencia del Consejo General y la Secretaría Ejecutiva.

Se integraron nueve consejeros ciudadanos con derecho a voto y se acoró que fuesen los recursos públicos los que usaran los partidos políticos para sus actividades, mismos que se fiscalizarían con detalle, para lograr que incidieran de manera efectiva en la democracia del país.

En el año 2005, se da otro paso gigante en lo electoral, porque se aprueba el voto desde el extranjero para Presidencia, algo que se dio ya con la alternancia que registrada en las elecciones del año dos mil, con la característica de que, la ciudadanización de los órganos electorales, las hizo creíbles, transparentes y fuera de toda discusión, por tanto, esa alternancia de la que tanto se habló fue posible con la mayor facilidad del mundo.

Trascendente en su máxima expresión, fue el acuerdo logrado con la adaptación de las leyes para que, en el 2007, los partidos políticos y candidatos, no pudiesen seguir con la compra de tiempo en radio y televisión, acción que se sustituyó con la asignación del tiempo que el Gobierno de la República tiene en las estaciones de estos medios electrónicos como acuerdo para las concesiones, de tal manera que logró asegurarse condiciones de equidad y civilidad en las campañas electorales.

Ello trajo como consecuencia que se reformulara el financiamiento público para los partidos, ese que ahora, cuándo la izquierda llegó al poder con su uso, quiere limitar, es más invita desde la presidencia del país a las organizaciones políticas para que devuelvan el 50 por ciento de los recursos para sus actividades ordinarias que les corresponden en función de los resultados electorales del proceso que se llevó a cabo el año pasado.

La Reforma Política del 2014, dio a la autoridad electoral más elementos para ser garante de las elecciones en el país y el IFE se convierte en INE, se estandarizan las elecciones en el país y se configura un nuevo modelo electoral nacional con los organismos locales.

Además, se da otro paso gigante en las aspiraciones de los mexicanos, al incorporar la figura de las candidaturas independientes, se acuerda la reelección de legisladores y alcaldes y se amplía el voto desde el extranjero, es decir, no fue solo para la presidencia de la República, sino también para el Senado.

A partir del fortalecimiento de las instituciones electorales, las elecciones dejaron de ser un dolor de cabeza y se convirtieron en eventos de alta credibilidad y permitieron siempre transiciones pacíficas del poder.

Revertir todos los logros que paso a paso se dieron a favor de la democracia mexicana, es inadmisible, ilógico, negativo y hasta una afrenta a los ciudadanos, porque son quienes cuentas los votos y los que dan certeza a las elecciones. Minar lo construido a favor de la nación, no es entendible para los actores de la democracia, por ello la amenaza que se cierne sobre el INE es ocasionada por quienes lo usaron para llegar y ahora buscan destruirlo para eternizarse donde están.