Fuera Deschamps



 

Tamaulipas es un estado con un potencial energético importante. Lo ha sido a lo largo de varias décadas.

Tiene 430 kilómetros de litoral con el Golfo de México, donde la riqueza de hidrocarburos ha sido y es una fortaleza.

Por muchos años,  la Refinería Madero, hoy casi en ruinas y la menos productiva del país, fue una de las principales productoras de combustibles para el norte de México.

También hubo infraestructura petrolera de ese tipo en Reynosa, pero ya quedó en el pasado.

Pero hay otra fortaleza que es la presencia de gas en el subsuelo, en la denominada Cuenca de Burgos, que comprende parte de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.

Recientemente se encontraron hidrocarburos en aguas profundas en el cinturón plegado perdido, cerca de las costas de Matamoros.

Para su operación, se está consolidando el puerto de El Mezquital, donde PEMEX tiente una infraestructura especial.

No ha sido solo el recurso natural el importante en Tamaulipas. Los trabajadores tuvieron una participación relevante en la etapa fuerte de la paraestatal.

Tuvieron por varios años como dirigente del Sindicato Petrolero a Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, luego convertido en el cacique y el poder tras el trono.

El Sindicalismo de “La Quina” se volvió pernicioso para la industria petrolera, pues contribuyó a su debacle en le década de los setentas y ochentas del siglo pasado.

Su salida del sindicato en el régimen de Carlos Salinas de Gortari, parecía una buena medida para sanear a esa institución y a PEMEX, pero los problemas continuaron.

La llegada de Carlos Romero Deschamps, fue una extensión del sindicalismo al servicio de los gobiernos siguientes a cambio de prebendas, por lo que contribuyó al deterioro mayor de la industria petrolera nacional.

Es una vergüenza para Tamaulipas y Ciudad Madero, que habiendo aportado dos líderes nacionales al Sindicato Petrolero, la refinería local sea la peor en toda la república.

Ayer afloraron en Paraíso Tabasco, datos duros que revelan la crítica situación de la industria petrolera nacional y en especial la refinería de Ciudad  Madero.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador, con su equipo del sector energético, entre ellos Octavio Romero Oropeza Director de PEMEX y Rocío Nahle, Secretaria de Energía, anunció el plan de refinación que incluye la construcción de una nueva en Tabasco y la rehabilitación de las seis existentes.   

Para ello, se inyectarán 75 mil millones de pesos adicionales en el 2019, es decir, más de los aplicados en el año que está por concluir en éste sector.

Obvio que parte de esa derrama llegará al sur de la entidad, especialmente a Madero, pero con impacto en Tampico y Altamira.

A la par con los recursos, podría llegar una oleada de renovación en el Sindicato Petrolero que se llevará al maderense Carlos Romero Deschamps y sus compinches.

Pues también en el marco del anuncio del Plan de Refinación anunciado por López Obrador, tuvo al final del mensaje una alusión al sindicato de esta industria nacional.

Valórelo e interprételo usted en forma directa apreciado lector lo citado por AMLO: 

“A los trabajadores de PEMEX en activo y jubilados. Y, también, les digo, aprovecho, porque mi pecho no es bodega y siempre digo lo que pienso. Ya se van a terminar los problemas en el sindicato, porque va a haber democracia sindical.”

“Ya no van a haber sindicatos apoyados, respaldados por el gobierno. Ahora, los líderes van a ser nombrados en elecciones democráticas por los trabajadores. Voto libre y secreto”, subrayó.

Y remató “Algunos que todavía no le entienden a esto, que no se adaptan a los nuevos tiempos, me dicen: y cuál va a ser la línea. La línea es que no hay línea. Van a ser los trabajadores los que van a decidir. Va a haber democracia sindical”.

Todo indica que la suerte de Romero Deschamps está echada.  Solo habrá que ver como se sazona en ésta era de “La Cuarta Transformación”.

Bienvenida la inversión a la Refinería de Ciudad Madero. Y la limpia del sindicalismo corrupto, que anida en esa ciudad desde los años sesentas.