Explotación del miedo
Por: Abel Oseguera | 2017-11-13 00:39:47

Los gobiernos que definen sus ejercicios mediante la democracia siempre tienen solo dos opciones; continuar con las mismas políticas sociales y económicas o cambiarlas. Esto sin abundar en sus respectivos sistemas, leyes o costumbres. Así de básico es el sistema fundado por los griegos. Por lo tanto dependiendo del bienestar de los ciudadanos se comienza a gestar el continuismo o el cambio.

 

Sabiendo esto, los distintos actores políticos desde el siglo XIX se inventaron formas de ir forjando el sentimiento popular en la dirección de sus propios intereses políticos y económicos. Unos empujando la sensación de que todo está mal para inclinar la balanza hacia el cambio y los otros propagando las bondades del régimen. Aunque no todo es tan sencillo. Porque en el nuevo juego de la política ahora entran los medios masivos de comunicación y las redes sociales.

En México, país con mayor ejercicio neoliberal en el hemisferio, es uno de los ejemplos mundiales más didácticos. México ha seguido cada uno de los decálogos del neoliberalismo, manado del concilio de Washington; Privatizaciones, apertura de los mercados internacionales, bloques comerciales, acotamiento de los salarios, destrucción intensa de los derechos laborales, libertad financiera, recates bancarios, abandono de la inversión pública, impuestos sobre el consumo, reducción de impuestos sobre la productividad, economía de oferta o monetarismo, corporativismo y sobre todo el empoderamiento de la cúpula empresarial en el ejercicio gubernamental.Este último es esencial para el funcionamiento del neoliberalismo que de hecho arrebata al pueblo el poder para entregarlo a una cúpula empresarial. En EU y otras partes del mundo se le conoce como “Establishment”, en México AMLO lo llama la “Mafia del poder”.

Pues bien, ese minúsculo grupo, generalmente vinculado o hasta parte de los medios masivos de comunicación, han ido torciendo en favor de la ideología neoliberal la percepción de las masas. Desde la aldea global, hasta la creación de empleos. Lo cierto es, que el neoliberalismo va aniquilando  a los pequeños y medianos productores, fabricantes y comerciantes. La apertura comercial dispone de total libertad para que las grandes corporaciones destruyan cualquier tipo de competencia, generando a la postre endeudamiento público, vía déficit fiscal, y privado vía quiebras de empresas.

Tras 30 años de neoliberalismo el crecimiento de la pobreza ya no se puede ocultar, esto mismo ha llevado a un empobrecimiento real de la clase media. Por lo tanto desde hace ya varios años los grandes capitales se han visto en la necesidad de recurrir al miedo para evitar que políticos que se oponen a sus sistema económico lleguen al poder. El bastión favorito de estos oligarcas es Venezuela y su fallida dictadura. Pero ahora han llegado al nivel increíble de buscar un nuevo culpable al fracaso de sus políticas económicas; Rusia.

Putin, fue uno de los primeros que devolvió a Rusia el poder central y republicano del gobierno, arrebatándoselo a esa cúpula rusa que lo dominó como en otros países. Su éxito es tal, que se ha vuelto una bandera de éxito para muchos opositores al neoliberalismo. Solo basta recordar que Putin devolvió el bien petrolero al estado ruso, al revés que en México.

Pues bien, ahora vemos como el neoliberalismo mundial ha recurrido a culpar a Rusia por distintos supuestos males que aquejan al orbe, entre ellos la elección de Trump, el Brexit, la independencia de Cataluña, las elecciones de los Países Bajos, la francesa y la elección alemana.

Ahora resulta también el INE puede ser víctima de la intervención rusa. Permítame reírme. La realidad es que quieren desviar la atención hacia un chivo expiatorio y generar miedo al mismo tiempo para que las cosas sigan por el mismo camino. La independencia de Cataluña, la elección de Trump, la inseguridad en México, el empobrecimiento de las masas, las migraciones extraordinarias, las guerras y el quiebre de millones de pequeñas empresas son síntomas de que la economía está mal. Todos estos eventos no son accidentes, tampoco causas, son consecuencia, más bien, del Neoliberalismo.

Amigo lector; no se deje engañar, Venezuela no lo tiene a usted pobre, tampoco Rusia, bueno ni siquiera Trump. Son los que disponen del poder para enriquecer a unos cuantos. A ellos son a quienes debemos temer.

 

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