Enigmas nacionales



 

El título de hoy tiene varias acepciones: misterio, secreto, entresijos, incógnitas, sigilos… todos estos se antojan cuando hacemos reflexiones sobre algunos hechos como el que apunto.

Soy de los que opinan que el hombre tiene por lo menos dos historias: Una es la que se cuenta y la otra es la real. Y a fuerza de ser sincero, la historia real no siempre es halagüeña... en ciertos capítulos.

En el caso de la celebración del 209 aniversario del inicio de la lucha por la independencia de México, no ha habido una explicación lógica de la razón por la que se celebra el inicio, el arranque, el comienzo de la lucha contra los españoles.

En un marco comparativo los hombres y mujeres de todas las edades, hemos aprendido a celebrar la fecha de cumpleaños, el día que nacimos, el día que llegamos a esta vida como seres humanos. Y no conozco a nadie que festeje cuando fue concebido, nadie celebra cuando el espermatozoide de su padre fecundó el óvulo de su mamá.

Luego entonces ¿Por qué celebrar el 15 de septiembre? En esto no hay nada de partidos políticos o de una corriente ideológica liberal, conservadora, neoliberal o comunista.

De plano son hechos inconcebibles y quizá la costumbre o el negocio de la celebración es el que lo justifique.

Una probable explicación, es que hacia el 1 de diciembre de 1884 empezó el primer cuatrienio presidencial del oaxaqueño, José de la Cruz Porfirio Díaz Mori (1830-1915), nacido precisamente el 15 de septiembre y si usted llega a la conclusión de la existencia -de siempre- de ese grupo de Lambiscones Unidos Jamás Serán Vencidos)

Pese a que Don Porfirio renunció al Ejecutivo del país el 25 de mayo de 1911, el festejo del inicio independentista, sigue dándose, aún sin el oaxaqueño, el 15 de septiembre, insisto: cuando empieza la lucha.

Todavía hay más… La escuela mexicana ha enseñado a cientos de generaciones de mexicanitos los ‘nobles’ motivos del Cura de Dolores, hoy del estado de Guanajuato, cuyo verdadero nombre fue Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor

Hay cuatro documentos que rodean el movimiento de independencia mexicano:

1. La constitución de Cádiz (1808), documento español que para el tema dice: “Cuando la corona Española se encuentre en peligro, las colonias podrán adquirir su independencia…” La realidad es que ése año, 1808, el francés Napoleón Bonaparte nombró a su hermano José, Rey de España.

Es decir, la Madre Patria estaba usurpada por las tropas francesas, en consecuencia lo que se llegaba para los españoles se lo llevaban los franceses. Dicho sea de otra forma: A España le convenía más la independencia de los aztecas.

2. El Plan de la Iglesia de la Profesa (1820) reúne al Alto Clero de la Nueva España y a la élite del Ejército Virreinal, nombrando a Don Agustín de Iturbide para buscar a Guadalupe Victoria y unidos, buscar el triunfo de la lucha de la independencia nacional, que por cierto se había convertido en apenas una guerrilla.

3. El Plan de Iguala (1821), firmado entre Guadalupe Victoria y Agustín de Iturbide, donde resalta la independencia, los colores de la bandera y los principios de un nuevo gobierno.

4. Los Tratados de Córdoba (1821) firmando por España el Virrey Don Juan O’Donojú y Don Agustín de Iturbide como Independentista, además se acuerda la entrada oficial a la capital de la Nueva España, ahora Cd. De México, del Ejército Trigarante o de las Tres Garantías (Independencia, Unión y Religión).

Contra todo lo que pudiera pensarse, la Unión no se refería a la de los nacionales, sino a la del nuevo país (ahora México) y España. También destaca lo de la religión, que desde luego se refiere a la católica.

Dos reflexiones finales:

1. ¿Por qué celebrar el inicio y no la culminación de la lucha por la independencia?

2. A España le convenía más la independencia de sus colonias, que a los sometidos. ¿Entonces por qué ocultarlo a los escolares, ahora ciudadanos?