Encampanados y encampañados



Muy revuelto se encuentra el ambiente político en Nuevo Laredo, no hay nada para nadie, un día nos despertamos con la idea de que el alcalde Enrique Rivas ya está cincho para la reelección al frente de la comuna y otro día observamos columnas de prensa que filtran situaciones que pasan desapercibidas para muchos, donde se agigantan figuras fuera de escena.

De pronto Salvador Rosas Quintanilla se vuelve protagónico, para desaparecer totalmente, se maneja en chisguetazos, cada que sale a escena aterroriza a sus competidores y enciende a sus seguidores.

La última aparición fue como asesor de comercio exterior del gobierno del estado y muchos lo interpretaron como un evento futurista, aunque fue para anunciar 13 acciones para poner al puente tres a tono con los de los EU, sin embargo el día de hoy aparecieron algunos columnistas de la capital, poniéndolo en competición para la alcaldía contra Garza Barrios, de Morena.

Sin embargo en Morena los tiempos para registro fenecen hasta el 23 de enero y se dará a conocer el candidato, previa evaluación hasta el 31 de enero. Ramón Garza Barrios trae pesada carga como ex alcalde que es de dudarse que pase el filtro, por lo que se colige que su apoyo será logístico.

Carlos Cantú Rosas está inhabilitado para contender por razones conocidas, tiene detenida una cuenta pública, tampoco pasaría el filtro, Ramón Cantú trae el periódico a sus espaldas, por lo que puedo afirmar que Morena aún no tiene candidato, son suposiciones todo lo que se escribe. 

En la oposición observamos a un PRI desmembrado, fuera de acción, con sus tres sectores ninguneados por la dirigencia estatal y la local con la idea de que el enemigo está dentro de sus filas, sin animarse a realizar purgas de los que ellos ven como enemigos, me refiero a los 3 ex fantásticos. 

Con la figura de un Daniel Peña con mucha enjundia, rodeado de políticos vetustos queriendo sumar a un proyecto que no prende, el PRI faccioso de espacios de poder reservado para un clan se les metió hasta el alma, no saben de alianzas, de política real donde las circunstancias determinan las estrategias, donde se gana perdiendo y a veces se pierde ganando, siempre con la mira fija en el objetivo, seguir vigentes.

A nivel nacional López Obrador hace talco a José Meade y a Ricardo Anaya, figurines desdibujados sin propuestas, los dos tratando de hacerse valer por sus lauros académicos que de nada les han servido para servir a México, hombres preparados en el extranjero para joder a México, cada que enuncian sus cargos ejercidos, más mal se ven, han sido partícipes de la desnacionalización de México.

El PAN se desmembra, acaba de renunciar a su militancia  el senador Javier Lozano Alarcón, una renuncia desaseada lanzando vituperios contra Ricardo Anaya, acusándolo de traidor que destruyó al partido.

José Antonio Meade no levanta, un personaje apartidista según él, figura que le creó el impulsor de la ciudadanización de la política. ¡Sí!, me refiero a Carlos Salinas de Gortari que como presidente quiso destruir al PRI al quererlo convertir en el partido Solidaridad y ya como ex presidente sacó su utopía de ciudadanizar la política, con lo que ahora le dio la estocada al partido que lo encumbró.  

La clase oligarca empezará a entender el poder del pueblo, cuando muerda polvo en estas elecciones. El PRI en Tamaulipas ya lo sabe, el PAN no ganó, sólo capitalizó el descontento popular y traicionó a quienes le apoyaron de corazón, se creyeron que ganaron por ser panistas, engañaron a los ciudadanos que hicieron colas para dejar sus currículos y propuestas que tiraron a la basura.

La dialéctica no falla, hora de cosechar los humores  del  pueblo sumido en el miedo, la miseria y la necesidad.