El eslabón perdido



 

      Por décadas los antropólogos han salido a la caza del eslabón perdido, ese vínculo del Homo Sapiens con el Homo Sapiens Sapiens. En el caso de la política mexicana la detención del abogado Juan Collado responde al hallazgo del eslabón perdido entre los dueños del dinero y el engranaje de justica mexicana. 

       Si hacemos memoria sexenio tras sexenio en los mejores días de los gobiernos priistas, era menester del mismo romper con las fuerzas fácticas del pasado para buscar una renovación política que diera media vuelta al sistema de oportunidades cíclicas de la clase política. De tal manera a inicio de cada sexenio se debía romper con el pasado encarcelando a algún político emblemático de la pasada administración. Como antes señalé, no se trataba de hacer justicia, sino más bien de dar un manotazo en el escritorio y hacer notar que había nuevo sheriff en el pueblo. 

       Se daban las cosas de tal manera que la justicia o los elementos probatorios para encarcelar a un político o empresario importaban nada. Se aprehendía al individuo señalado por el Presidente y en el camino se iban armando las pruebas que a la postre serían desechadas por un juez, la suprema corte o un amparo. Lo importante era el golpe mediático y político. Recordamos casos fabricados, como el de la Quina o más recientemente el de Elba Esther Gordillo. 

        Ahora con Andrés Manuel López Obrador vemos algo muy distinto. El cuidado de las formas legales sostiene un fondo legal que permita el escrutinio legal pero el mismo tiempo lleva esa estrategia bien pensada de dónde golpear primero al poder fáctico de la pasada administración.

       Mientras en una administración tradicional, el indiciado hubiese sido un político de primera fila como en su tiempo Díaz Serrano, en este caso se golpeó primero al enlace directo del poder económico con el poder judicial. Juan Collado representa ese vínculo, ese eslabón que permite la impunidad de los grandes poderes económicos. Su relación con el sistema judicial incluye jueces locales, federales, ministros de cortes estatales y hasta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

      De tal manera que la señal hacia el sistema judicial y contra los llamados Mafia del poder es clara. Prepárense que hay nuevo sheriff en el pueblo. Pero con la salvedad que el cuidado de las formas legales y descargo de pruebas le permiten al Presidente dejar en manos del sistema acusatorio la total responsabilidad de un movimiento político de tal envergadura. En otros tiempos todo esto hubiese estado coordinado por la SEGOB, sin embargo el Presidente desdeña el uso político de la justicia dejando el caso en el mismo sistema de procuración.

       Lo interesante de este caso es el arresto del abogado Collado frente el líder del Sindicato Petrolero. Arresto que fue preparado cuidadosamente para causar estragos en la mente del corrupto líder petrolero. Su reacción ante el arresto le dejó dibujar su sucia conciencia. Pero también envía un mensaje que deberá tener nerviosos a muchos. El sistema de procuración de justicia se está alimentando del poder digital del dinero. Muchos deberán estar temiendo por los millones de dólares que han sustraído del gobierno mexicano a través de la banca. 

       Si este caso progresa, no estaríamos hablando de la punta del iceberg sino del centro gravitatorio del mismo. Juan Collado era el centro legal de un engranaje alimentado por miles de millones de dólares venidos de sobornos, corrupción, narcotráfico, venta de combustibles, contrabando una lindura más de actos antisociales para no solo lavar dinero sino además para sostener un sistema judicial al servicio del hampa de cuello blanco. En otras palabras Juan Collado es el centro donde convergen el poder judicial y la corrupción de las altas esferas.

 

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