Descarrilamiento Moreno



 

     Lo ocurrido en Tamaulipas con la selección de candidatos a las diputaciones locales de Morena es una verdadera pesadilla. Si bien es cierto, como en este mismo espacio apunté, la andanada de aspirantes fue enorme y superó lo esperado por las dirigencias, la forma como resolvieron esto fue torpe por decir lo menos.

       En este caso hay una sola responsable; Yeidckol Polevnski. Porque este mismo esquema se repitió en los Estados donde concurren elecciones, incluyendo a Puebla, dónde está empecinada en apoyar a Barbosa. 

      La torpeza de Yeidckol demuestra claramente no solo su falta de experiencia para dirigir esta institución política, sino además levanta dudas sobre su corruptibilidad. Pues en el caso de Tamaulipas no faltan las voces presuntuosas desde el gobierno panista que señalan haber negociado con la dirigente nacional de Morena. Y aunque pareciera algo impensable, en los hechos se confirma al haber escogido cuadros y personajes totalmente desconocidos. 

      Ahora bien, Yeidckol está corriendo un enorme riesgo con éstas decisiones, pero no solo para ella, porque si se pierden la mayoría de los distritos el mensaje de la ciudadanía se podría interpretar como un disgusto sobre el gobierno del Presidente López Obrador. Los medios afines al PAN y PRI, bueno, van a capitalizar esto de manera atroz. Y sin dudas nadie culpará a Yeidckol sino al mismo Presidente. 

      Esta misma semana, supe por medios que cubren la Presidencia, que el Presidente llamó fuertemente la atención a sus colaboradores porque las cosas no se mueven, bueno y si se mueven van en retroceso. Pareciera el mismo Presidente comienza a darse cuenta que muchos de sus colaboradores no tienen la más mínima idea de lo que es gobernar. Los errores garrafales de Rocío Nahle, con su intervención en el desabasto de combustible y su grilla feroz para sacar de en medio a Octavio Romero, director de Pemex y quedarse con el puesto para ella, o las metidas de pata de Luisa María Alcalde en las huelgas de Matamoros ahora se suman a la pésima operación política de Yeidckol. 

       Quizá el Presidente en su afán de abrir igualdad de espacio para las mujeres dejó de lado la capacidad requerida para tales responsabilidades. Pues si hacemos una lista de los errores, descuidos y torpezas veremos que la mayoría recaen en las ahora conocidas como las “Amazonas del Peje”. 

       El Presidente tiene muy poco tiempo para demostrar a los mexicanos y sobre todo a los inversionistas privados, nacionales y extranjeros, que su gobierno conducirá un cambio para bien. Dónde la honestidad sea una constante, pero también que se recupere la seguridad, tanto en las calles como en las inversiones. Si ya de por sí las calificadoras internacionales sabemos están al servicio del sistema Neoliberal, bueno y les dan tela de dónde cortar, con estos errores sustentan sus perversas calificaciones.

      En el gabinete del Presidente hay personas que deben irse si se quiere que las cosas marchen por el camino de la eficiencia. Perdonar errores, en esos niveles debe estar fuera del ejercicio del poder. Así también Yeidckol debe irse, porque puede ser la piedra angular que incline la balanza de popularidad del Presidente. 

        Cuando se está en juego la prosperidad de toda una nación y se cometen errores de esta naturaleza la guillotina debe caer sin piedad. Hemos vivido 5 sexenios de saqueos y traiciones. 5 sexenios de tribulaciones. Perdimos la industria nacional, los derechos de los trabajadores, el poder adquisitivo, los minerales, los energéticos, la paz social. Solo nos quedaba la esperanza. Si ésta se pierde, solo restará el caos y el sálvese quien pueda. Si este gobierno falla, no habrá opciones para el pueblo. Por eso los errores son inaceptables.

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