De jícaras y algo más



 

Algo que comenzó con fines electorales, se ha convertido en un calvario para los victorenses, por ello, la Comisión Nacional del Agua tiene que analizar muy bien la situación de las obras realizadas con recursos autorizados por ellos, a fin de que, el abasto en todos los sectores de la localidad tenga un mejor pronóstico.

Hasta antes de las campañas política para la sucesión en las alcaldías de la entidad, todo apuntaba a que, con la entrada en funcionamiento del acuaférico, la distribución del agua sería homogénea para toda la población, es decir, a los más de 350 mil habitantes que tienen la capital de Tamaulipas, cosa que, hasta la fecha no ha sucedido.

En parte, la derrota del contador Oscar Almaraz Smer de su pretendida reelección tuvo que ver con el asunto del agua, ya por la no entrada en operación del acuaférico, ya por las constantes fugas en colonias de la periferia o bien, porque la COMAPA no daba el ancho.

De un año para acá las cosas se agravaron de manera que, miles de ciudadanos recordaron las vicisitudes a las que se enfrentaron en la época de los setenta y ochenta, cuando los manantiales de La Peñita perdieron su capacidad de abastecer la demanda de agua a la población y a pesar de la perforación de pozos en varios sectores con todo y su incorporación a las redes de distribución, la escasez de agua era tal, que esa época fue bautizada como la época del jicarazo.

No había quien no se bañase con esa metodología y, por tanto, se convirtió en una forma de sobrellevar la falta de agua potable, similar, por cierto, a la que se usa ahora, pero, sin metodología.

En qué consistía el asunto, sencillo, las familias deberían de tener en sus patios, cubetas y tinas para captar agua en el momento que hubiese en la red o bien dejar la llave abierta toda la noche para que los depósitos amanecieron con una cantidad que permitiera el baño matutino de quienes deberían de salir de sus casas a trabajar o estudiar, en tanto que, quienes se quedaban en el hogar podrían bañarse en otro momento.

En cada cubeta metida en el baño debería de existir una especie de vaso, cazuela o recipiente al que se denominaba jícara y con ella, la persona tía que mojarse para llevar a cabo el procedimiento de baño, eso es, poca agua para enjabonarse y más para enjuagarse, salir de inmediato del baño y dejar que alguien más se aseara.

A casi un año de que, la escasez de agua potable en Victoria se convirtió en una situación seria para las familias, pero, siempre con la esperanza de que, habría de resolverse rápido, porque las autoridades de COMAPA se mostraban receptivas a responder a las quejas o exigencias de los usuarios y después prestas a buscar las soluciones donde estuviesen, hay noticias alentadoras, porque la Comisión Nacional del Agua, podría otorgar su apoyo a la COMAPA, algo que ni la Comisión Estatal del Agua ni la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente hacen, porque no manejan recurso, de ahí que, en el momento que hablan de respaldar a COMAPA Victoria, es de palabra y moral.

Como sí el secretario de Desarrollo Urbano, Gilberto Estrella Hernández y el titular de la CEAT, Luis Pinto Covarrubias, trajeran cadillos en las bolsas del pantalón o en la cartera, porque nunca ponen ni para la compra de una bomba, solo acuden a respaldar al organismo operador en forma física, es decir, van a donde está la chamba, se toman la foto y se trasladan de nuevo a sus cómodas oficinas en la Torre Bicentenario.

En este momento si alguien ha tenido buenos oficios en la Comisión Nacional del Agua, quizá no esté identificado, sin embargo, ya está la intención de revisar el caso de las inversiones que ese organismo de la administración federal ha ejecutado en la capital de Tamaulipas y establecerá la forma de resolver las cosas, ya que, al parecer, CONAGUA cumplió con los convenios, pero, alguien no ha cumplido y con el solo reconocimiento de que no lo hará, podrían destinarse unos millones de pesos para lograr la homogeneidad en la distribución de agua potable a través de las redes que opera la COMAPA.

Victoria, la capital de Tamaulipas, cumple años el seis de octubre venidero, habrá feria, sesión solemne del Cabildo y no está descartada la posibilidad de que CONAGUA anuncie para esa fecha que rescatará el sistema de abasto de agua potable, incluso, con un proyecto más grande que el acuaférico, es decir, la construcción de un acueducto más de la Presa Vicente Guerrero, obra que implica además de los tubos para traer agua, la construcción de plantas potabilizadoras en las cuales debe de realizarse el tratamiento adecuado para que, el vital líquido se entregue bajo los criterios previsto en la Norma Oficial Mexicana 127, la cual dice cómo debe de ser al agua para que los consumidores puedan usarla.

 

Los otros.

Antes de que se acabe la euforia por las fiestas patrias, resulta que, es criticado por muchos la actitud de miembros de cabildos que faltaron a la civilidad en la celebridad y que, van desde errores y ridículos a la hora del vitoreo a los héroes, la mala sujeción de la Bandera Mexicana y su caída al suelo o bien, una extraña forma de participar en los honores a la bandera, como sucedió en Matamoros, donde las autoridades tuvieron sentada y lo peor, personas del público hasta de pierna cruzada.

Cada quien su cuento, pero, la educación cívica se lleva en la sangre y se aprende bien, porque es de los valores que se inculcan en la escuela y si es de la de antes, mejor, porque fue allí donde se aprendió a defender los símbolos patrios y a ser mexicano de verdad.

En Tampico, llamó la atención, porque dejó almas satisfechas el gran concierto de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, que fue la encargada de cerrar la celebración por los 69 años de la fundación de Institución.

Desde luego, estuvo presente el Rector, ingeniero José Andrés Suárez Fernández y sus colaboradores, quienes antes de la presentación de la Orquesta, acudieron a las Facultades de Medicina y de Derecho, que fueron pioneras en la conformación de la Universidad pública de la entidad, posicionada ahora como la mejor alternativa de educación superior para los jóvenes de Tamaulipas y de otras entidades, quienes, en su búsqueda de las carreras profesionales, optan por la UAT para su formación.