Amarás al prójimo



 

… Como ya lo dicho otras veces, para quienes participan de misa dominical, la Palabra que se proclama, que es Palabra de Dios escrita en la Biblia muestra semanalmente como se debe vivir en la vida ordinaria.

En la primera lectura, Deuteronomio 30, 10 – 14, Dios ofrece a su pueblo, y esto constituye una situación excepcional. La opción que Moisés, en nombre del Señor, pone ante el pueblo una oportunidad para escuchar “la voz del Señor, tu Dios”. Este hecho es extraordinario: ser persona en alianza consiste en escuchar la Palabra de Dios. Escuchar es la puerta del amor. Quien se siente seducido por la persona que habla y por sus palabras, las guarda.

La pregunta que hoy le hace el doctor de la ley a Jesús en el texto evangélico, Lc 10, 25 – 37, se la han hecho muchas personas en algún momento de la vida. En el cumplimiento de tantas leyes humanas y divinas, ¿qué es lo fundamental?

La respuesta que se encuentra hoy en el Evangelio hace que la mirada además de en Dios, se fije en el prójimo: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo”.

Nuestros  prójimos no son sólo nuestros familiares y amigos, quienes están a nuestro lado, aquellos que me caen bien: Jesús dice que también el enemigo es mi prójimo, el que no es de los míos, el que es diferente a mí, el que incomoda.

Que la paz  y el amor del buen Padre Dios permanezca con todos ustedes.