A María Félix



 

Dentro de mi extenso catálogo de leyendas y relatos, estaba pendiente uno de la actriz mexicana María Félix, quien fue una fulgurante luminaria de la “Época de Oro del Cine Nacional” y con su amplio carisma, hipnotizó a las audiencias en los años treintas, cuarentas y cincuentas.

Hace cuatro décadas, mi tía Ana María Cedillo Abundis (+), quien era maestra de Taquimecanografía en la escuela secundaria “Benito Juárez” de Ocampo, Tamaulipas, decía que en esos períodos, prestigiadas publicaciones, aseguraban que la “Doña”, fue considerada entre las mujeres más bellas del planeta.

Desde entonces me formulé, ciertos cuestionamientos ¿sería efectiva, la tesis qué argumentaba mi querida consanguínea? ¿qué medios de comunicación influyentes, sostenían dichas afirmaciones? ¿en qué lugar del orbe, se encontraban las otras bellezas internacionales? ¿qué atributos tan poderosos mostraba la Félix?

Según Wikipedia, María de los Ángeles Félix Güereña (+), nació en Álamos, Sonora el 8 de abril de 1914, con el tiempo junto con su familia, se trasladó hasta Jalisco, donde destacó por su hermosura y aquí es coronada como reina de belleza en un evento organizado por la Universidad de Guadalajara.

Ella muy joven, contrae nupcias en 1931 con Enrique Álvarez Alatorre, un experimentado vendedor de Max Factor, con quien procreó a su hijo Enrique Álvarez Félix (+), tras su efímero matrimonio se divorció en 1938, retornando a la “Perla Tapatía”, para posteriormente emprender un viaje al DF, de la mano de su vástago.

En la Ciudad de México, “María” trabajó como recepcionista con un cirujano plástico y habitó una casa de huéspedes, sin embargo, en una ocasión en que el padre del menor la visitó, se lo llevó a escondidas a Guadalajara, comenzando con ello una serie de demandas y contrademandas, por la custodia legal de Quique Jr.

Cuentan los cronistas de la Félix, que mientras, miraba unos escaparates en la CDMX, se aproximó el director Fernando Palacios y la interrogó respecto a si le interesaría hacer cine, y ella respondió “¿quién le dijo que yo quiero entrar en el cine? si me da la gana, lo haré; pero cuando yo quiera, y será por la puerta grande”.

Hablar de María Félix, es entrar a un umbral de fantasías, de mitos, de realidades, pues su vida fue marcada por la complejidad de su pensamiento indómito, las excentricidades de sus papeles estelares, las contrariedades de su espíritu femenino y empoderó a las mujeres, con sus películas y controvertidos roles.

Recientemente el famoso escritor español, Arturo Pérez-Reverte, publicó el artículo “La mujer que lloraba en un Ferrari” en Milenio, quien hizo referencia del legado y obra de María, “esta mujer sarcástica, tuvo muchos hombres, muchos amores, mucho cine, mucha vida y murió a los 88 años, siendo un monumento a sí misma”.

María casó con Agustín Lara en 1945, quien le compuso María Bonita, con Jorge Negrete en 1952 (sólo 11 meses fue su esposa, al morir el Charro Cantor), ellos se conocieron en el rodaje de El Peñón de las ánimas en 1942; con Alexander Berger banquero francés en 1956 y su última pareja, fue Antoine Tzapoff, pintor francés.

Doña Bárbara (1943) y Mujer sin alma (1944), fueron dirigidas por Fernando de Fuentes, bajo la dirección de Emilio “Indio” Fernández; filmó en 1946, Enamorada, junto a Pedro Armendáriz; La diosa arrodillada (1947) con Arturo de Córdova;Tizoc (1957) con Pedro Infante y, La Cucaracha (1958) al lado de Dolores del Río.

María fue modelo de José Clemente Orozco, quien la pintó como una calavera maquillada, conoció a Diego Rivera, durante la filmación de Río Escondido, fue su amiga y de Frida Kahlo, además colaboró con artistas como Leonor Fini, Leonora Carrington y Remedios Varo, quienes plasmaron a “María” en sus lienzos.

María Félix, fue arrogante, incluso al arribar a Francia, para interpretar películas, la llamaron La Mexicaine, después de verla en pantalla, la nombraron la Plus Belle Femme du Monde (la mujer más bella del mundo) y su frase favorita era, “una mujer original no es aquella que no imita a nadie, sino aquella que nadie puede imitar”.

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